<<volver

Los casos de reflujo han crecido hasta en 50% en la última década

Estudio noruego advierte esta tendencia: Los casos de reflujo han crecido hasta en 50% en la última década

La obesidad sería una de las principales responsables de este aumento, que se ve sobre todo en las mujeres. En el país, un tercio de los chilenos reconoce padecer el problema.
Cristián M. González S. El ardor que sube por el esófago y un sabor amargo en la boca son síntomas que hoy aparecen en la población con una frecuencia incluso 50% mayor que hace diez años. Nada raro si se considera que las tasas de sobrepeso y obesidad se han disparado en igual período y ambas están entre las principales causas del reflujo gastroesofágico.

Éstas son las conclusiones de un estudio noruego que precisa que las mujeres sobre 40 años son las más perjudicadas con este problema.

La investigación, realizada en base a datos de 30 mil personas a lo largo de once años, fue liderada por el doctor Eivind Ness-Jensen, del Centro de Investigación de Salud Pública y Medicina General de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología, en Levanger.

A su juicio, la misma tendencia está ocurriendo en Estados Unidos y en los países occidentales, incluyendo América Latina. "El problema es que estos síntomas se asocian con adenocarcinoma del esófago inferior. Lo que tememos es una cada vez mayor incidencia de este cáncer, que ya va en aumento".

Más que acidez

El reflujo gastroesofágico se produce cuando los jugos gástricos y los alimentos que se encuentran en el estómago se devuelven a la garganta o al esófago, lo que genera irritación y dolor. La causa es que el músculo que se encuentra al final de este último órgano no se cierra de forma adecuada.

En Chile, los especialistas coinciden en que es un tema de consulta frecuente y creciente. "Tenemos un aumento sostenido de la consulta, por dolor detrás del pecho, con ardor, mucha regurgitación, tos seca en la mañana y sensación de boca amarga", comenta el doctor Jacques Piraud, gastroenterólogo de Clínica Dávila.

No obstante, "mucha gente confunde los pequeños episodios de acidez después de una comida con el reflujo como enfermedad. Las guías de diagnóstico sugieren que deben ocurrir, por lo menos, dos episodios de reflujo a la semana para pensar en un problema", precisa el doctor Jorge Bravo, cirujano digestivo de Clínica Avansalud y académico de la U. de Chile.

Según la Encuesta Nacional de Salud 2010, el 29,9% de los chilenos mayores de 15 dice padecer esta condición.

En la investigación noruega, el número de personas que tuvo síntomas de reflujo al menos una vez a la semana aumentó en 47% en una década (de 11,6% a 17,1%).

Para Ness-Jensen, una de las causas de este incremento es la obesidad. "El sedentarismo y el aumento de peso han contribuido crecientemente al problema -agrega el doctor Bravo-. Pero también el tabaquismo y la ingesta de comidas grasas favorecen el reflujo".

Aunque el problema crece igual en ambos sexos, según el estudio el riesgo en las mujeres crece pasados los 40 años (los casos se intensifican entre los 60 y 69 años).

El doctor Piraud también advierte un aumento de casos en la población joven, asociado al mayor consumo de grasas, bebidas y tabaco en la noche. A eso se suma que "la ansiedad de la vida moderna amplifica la sensación de reflujo".

Estilo de vida

Los cambios en la dieta y en el estilo de vida son las primeras recomendaciones de los médicos.

Bajar de peso, no comer en las dos horas previas a acostarse, dormir con la cabecera levemente levantada, dejar de fumar y evitar el alcohol son algunos de las recomendaciones. En la mesa hay que decirle no a las grasas, la cafeína, el chocolate, los cítricos y las comidas muy condimentadas.

En el estudio de Ness-Jensen, las mujeres menores de 40 años fueron las más propensas a sentir un alivio de la enfermedad sólo con cambios en sus hábitos y sin tener que recurrir al uso de medicamentos.

El tratamiento con antiácidos se ha visto que es un fracaso a largo plazo, en cambio, hoy "los fármacos llamados inhibidores de la bomba de protones (que reducen la producción de ácido en el jugo gástrico), como el omeprazol y sus derivados, son muy efectivos y han contribuido a disminuir la cirugías para el reflujo", comenta Bravo.

Sin embargo, su uso desmedido y sin supervisión médica ha crecido, generando preocupación entre los especialistas (ver recuadro). "Si no se consume en la dosis y frecuencia adecuadas, perjudica el éxito del tratamiento a futuro".

Abuso de Omeprazol

El British Medical Journal publicó un estudio que advierte sobre las consecuencias de abusar de los llamados fármacos inhibidores de la bomba de protones (como el omeprazol), cuyo uso ha aumentado enormemente, muchas veces sin indicación médica.

El riesgo está en que cada vez más investigaciones asocian el consumo reiterado de estos medicamentos con diferentes problemas, como neumonías o una menor efectividad de los antitrombóticos. Por ejemplo, en un análisis a casi 80.000 mujeres posmenopáusicas, se vio que aquellas que usaban fármacos para el reflujo tenían 35% más riesgo de fracturas de cadera.

<<volver